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¿Es realmente cierto que todavía tenemos una brecha salarial de género?

¿Es realmente cierto que todavía tenemos una brecha salarial de género?

  • Los hechos:

    La “brecha salarial de género” se calcula dividiendo los ingresos medios de todas las mujeres que trabajan a tiempo completo entre los ingresos medios de todos los hombres que trabajan a tiempo completo, y no tiene en cuenta la ocupación, el puesto, la educación o las horas trabajadas por semana.

  • Reflexione sobre ello:

    ¿Podemos ver que la perpetuación de ideas estereotipadas en torno a la “brecha salarial de género” es, en última instancia, una de las herramientas utilizadas para mantenernos divididos en lugar de trabajar juntos para resolver problemas?

En el mundo occidental, dado que el negocio del trabajo siempre ha sido una forma patriarcal de sistema de control, encabezado por los “clubes de ancianos”, no puede sorprendernos que a medida que las mujeres comienzan a incorporarse a la fuerza laboral se aprovechen de un número insignificante de ellas en términos de remuneración, y se las subestime por el trabajo que realizan en comparación con los hombres.

Hoy en día, la percepción dominante es que la “brecha salarial entre hombres y mujeres” sigue presente y muestra pocos indicios de que se vaya a resolver. Ciertamente, en los últimos años no ha habido ningún anuncio oficial de que hayamos salvado totalmente la distancia, ni parece que se vaya a producir uno en un futuro próximo.

La estadística que se utiliza con frecuencia es que las mujeres ganan un promedio de 77 centavos, en comparación con un dólar para los hombres. La conclusión que la mayoría de la gente saca de esto es que en cualquier trabajo en particular, donde las calificaciones, los años de experiencia, la productividad y otros factores relevantes son iguales, una mujer ganará un promedio de 23% menos que un hombre.

En el breve vídeo que se muestra a continuación, en el que aparece Christina Hoff Sommers, investigadora residente del American Enterprise Institute, no sólo se pondrá en tela de juicio esta noción, sino que también se cuestiona la idea de que todavía existe una discriminación fundamental contra la mujer en la fuerza laboral.

Separando la realidad de la ficción

En el video, lo primero que Hoff Sommers aborda es una aclaración sobre la noción de que las mujeres ganan 77 centavos de dólar. Ella plantea la hipótesis de que si las mujeres realmente ganaran 77 centavos en comparación con un dólar para los hombres, entonces las compañías (cuyo resultado final es dinero) estarían propensas a contratar sólo a mujeres para ahorrar un 23% de los salarios. Obviamente esto no está sucediendo, y los detalles sobre en qué se basa este cálculo ayudan a explicar por qué:

La estadística de 77 centavos de dólar se calcula dividiendo los ingresos medios de todas las mujeres que trabajan a tiempo completo entre los ingresos medios de todos los hombres que trabajan a tiempo completo. Pero estos cálculos no implican una injusticia salarial de género porque no tienen en cuenta la ocupación, la posición, la educación o las horas trabajadas por semana.

A continuación, explica cómo la “brecha salarial entre hombres y mujeres” es más una cuestión de decisiones individuales de quienes trabajan que una cuestión de discriminación basada en el género, y aporta algunas pruebas sólidas que la respaldan:

En 2009, el Departamento de Trabajo de los Estados Unidos publicó un documento en el que se examinaban más de 50 estudios revisados por homólogos y se llegaba a la conclusión de que la citada diferencia salarial del 23 por ciento “puede ser casi exclusivamente el resultado de las decisiones individuales tomadas tanto por los trabajadores como por las trabajadoras”.

Diferentes opciones educativas

Una de las opciones individuales más significativas e impactantes en la que los hombres y las mujeres difieren es en qué carrera obtener formación y educación. Hoff Sommers señala que la Universidad de Georgetown compiló una lista de las 5 carreras universitarias mejor pagadas y las 5 carreras universitarias peor pagadas, y señaló el porcentaje de hombres y mujeres que se especializan en esos campos:

Cinco materias universitarias mejor pagadas

  1. Ingeniería del Petróleo: 87% hombres
  2. Ciencias Farmacéuticas: 48% hombres
  3. Matemáticas y Ciencias de la Computación: 67% hombres
  4. Ingeniería Aeroespacial: 88% hombres
  5. Ingeniería Química: 72% hombres

Cinco materias universitarias de peor pago

  1. Consejería y psicología: 74% mujeres
  2. Educación de la primera infancia: 97% niñas
  3. Teología y vocaciones religiosas: 34% mujeres
  4. Servicios Humanos y Organización Comunitaria: 81% mujeres
  5. Trabajo social: 88% mujeres

En conjunto, es bastante evidente que si los hombres eligen sus especialidades en base a “lo que más paga” que las mujeres, terminarán teniendo un ingreso medio mucho más alto. Esto no aborda completamente el debate sobre qué tipo de trabajo debería ser más valorado en la sociedad y, por lo tanto, compensado a un ritmo más elevado, pero, sin embargo, nos da más razones para cuestionar la noción convencional de la “diferencia salarial entre hombres y mujeres”, en la que se nos hace creer que las mujeres reciben una remuneración significativamente inferior a la de los hombres por realizar el mismo trabajo.

La comida para llevar

Las tensiones entre los géneros se agudizan cuando se mantiene una percepción asterotipica de que los hombres todavía no consideran a las mujeres como iguales y no creen que merecen igual salario por igual trabajo.

La discusión en el video nos ayuda a traer hechos a la discusión, y nos fundamenta mejor en la realidad que enfrentamos actualmente. Esto no significa que no haya casos en los que exista disparidad en el lugar de trabajo, sino que sirve de base para que hombres y mujeres trabajen juntos en cuestiones basadas en los hechos, sin necesidad de abordar las cuestiones desde posiciones de género polarizadas.