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Aceptada Limitación 1: “Normas Colectivas”

Voy a empezar esta serie con una limitación con la que lidiamos casi todos los días de nuestras vidas, una que crea mucho o drama, calma, preocupación, culpa y miedo en nuestras vidas frecuentemente. Este artículo será sobre algo que llamamos “Normas Colectivas”.

Nacemos, vamos a la escuela, nos graduamos, vamos a la universidad, conseguimos un “buen” trabajo, nos casamos, tenemos hijos, compramos una casa, trabajamos durante 30 años, nos retiramos, hacemos lo que sea, y nos vamos…. parece un poco robótico… pero eso es lo normal, ¿no?

Para poner rápidamente los cimientos, cuando entramos en esta experiencia, no sólo nos transmiten y enseñan las cosas nuestros padres, sino que también estamos muy influenciados por la matriz colectiva. Imagínalo como un depósito de pensamientos y experiencias que estamos subiendo y descargando constantemente. Estar conectados a él significa que jugamos con estas “normas”, las sentimos, pensamos que son reales incluso cuando no estamos seguros de dónde vienen o cómo llegaron allí. Una norma colectiva sería simplemente algo que pensamos que es “normal” porque una gran cantidad de gente la representa o la acepta. La única cosa real que mantiene estos ideales en su lugar es el hecho de que todos estamos invertidos en ellos porque tememos que si no lo somos, los demás pensarán mal de nosotros. A medida que muchos de nosotros comenzamos a dejar de aceptar estas normas colectivas, esa experiencia se carga a la matriz, haciendo que las normas concretas sean endebles, permitiendo que otros salgan.

Las “normas” pueden ser cualquier cosa, desde pensar que ciertas cosas son “buenas” o “malas” O “correctas” o “incorrectas”. Cosas como; tener mucho dinero, igual a tener éxito o tener un diploma universitario, igual a que alguien es inteligente. En cualquier caso, en general, ambas declaraciones son aceptadas colectivamente como “verdad”. Sin embargo, cuando los examinamos, no significan absolutamente nada. Todos simplemente hemos aceptado la idea de que esos materiales equivalen a éxito o inteligencia, y no lo cuestionamos porque de alguna manera tenemos miedo de hacerlo, nos sentimos cómodos simplemente aceptándolo.

Pensemos por un momento cómo esos dos ejemplos pueden crear algunas limitaciones muy estrictas. Juguemos con un escenario en el que tenemos a alguien que desea ser ingeniero de sonido. A los ingenieros de sonido de la mayoría de los estudios se les paga entre 35.000 y 40.000 al año. Con ese salario no tendrían lo que la mayoría llama “mucho dinero” y por lo tanto serían considerados “mediocres” en términos de éxito. Pero el abogado que gana 250.000 al año es mucho más exitoso, ¿verdad? ¿Pero lo son? ¿Realmente tienen más éxito? ¿De dónde sacamos la valoración de la cantidad de puestos de trabajo que deberían ser remunerados en primer lugar? ¿Nunca nos hemos preguntado por qué a un mecánico se le paga tanto menos que a un abogado? ¿Tiene algún sentido? ¿Qué hay de todos los problemas emocionales y de autoestima que estas limitaciones aceptadas crean?

¿Qué hay del chico que quería ser ingeniero de sonido? Hicieron su investigación y aprendieron muy bien que ir a la universidad no sería la mejor ruta, así que en vez de eso aprendieron por su cuenta o como aprendices en un estudio. ¿No son inteligentes? ¿Recibirían el mismo crédito que una persona con un título universitario? Creo que todos sabemos, en este momento, que la mayoría de nosotros le damos mucho más crédito al título universitario. ¿Por qué relacionamos los diplomas con la inteligencia cuando no hay correlación? ¿Quién dijo que deberíamos hacer esto?

¿Has oído alguna vez este tipo de ejemplos y te has preguntado: “¿Quién dice que un título universitario significa inteligencia?” “¿Por qué le damos este valor?” “¿Por qué usamos el dinero como medida del éxito?” “¿Por qué envidiamos a los que tienen mucho dinero y nos esforzamos por ser ellos?” Este tipo de preguntas comienzan a permitirnos seguir el camino de nuestro proceso de pensamiento de vuelta al por qué pensamos estas cosas. En la raíz, nos damos cuenta de que no es nada más que lo que TODOS hemos comprado. ¿Hay algo de cierto en que las cosas sean así? No, simplemente pensamos que es así porque nos identificamos con él y tenemos miedo de ir a otra parte.

Los ejemplos pueden seguir y seguir en términos de lo que llamamos “normas colectivas”. Usted puede tropezar con muchos de ellos simplemente cuestionando las respuestas del piloto automático que damos todos los días. Cuando hacemos algo porque sentimos que otros nos juzgarán, pregunte por qué. Cuando hacemos algo porque eso es lo que todos los demás hacen, pregunte por qué. Cuando oímos a nuestros padres o amigos decir cosas que sabemos que todos los demás dicen, pregúnteles por qué. Usted se sorprenderá al ver cuánto de nuestras vidas están basadas en las “normas” que hemos adquirido, que pueden detenerse AHORA MISMO. Limitaciones que pueden caer AHORA MISMO. Culpa, miedo, juicio, prejuicio y preocupación que podrían desaparecer AHORA MISMO si decidiéramos darnos cuenta de cómo estamos programados y simplemente salir de ello.

El mundo está lleno de potencialidad completa, sólo está limitado cada vez que establecemos ese límite, o en otras palabras, aceptamos que “así son las cosas, porque eso es lo que hacen todos”.

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