El costo de nuestra vida está en enterrar las experiencias traumáticas – Según psiquiatra renombrado

 

experiencias-traumatic

Un trauma causado en un tiempo pasado puede hacerse ver de manera, que no se sienta completamente vivo en el presente. El trauma causado por una negligencia en nuestra infancia, ya sea de origen sexual, abuso doméstico o demasiadas peleas en el núcleo familiar, hace estragos en nuestros cuerpos, según dice Bessel Van der Kolk.

Esto ha matado a más estadounidenses desde 2001 que personas en las guerras de Afganistán e Irak. Y el grave problema de salud con el que nos encontramos es que las mujeres somatizan mucho estas emociones a través del cáncer de mama.

La respuesta está, según el psiquiatra Bessel van der Kolk, en lo que ahora y cada vez más entendemos por el trauma causado en un pasado y sus efectos en el presente. En su libro, el cual es muy inquietante, afirma que nuestro cuerpo mantiene la puntuación del evento traumático, y en éste explica cómo el trauma y la tensión resultante  nos perjudica a través de cambios fisiológicos en el cuerpo y en nuestros cerebros.

Así mismo afirma que esos daños pueden persistir durante toda la vida. El exceso de estrés sobre todo, nos puede predisponer a padecer de todo, desde la diabetes hasta una enfermedad cardíaca o inclusive el cáncer

Vamos a tomar dos ejemplos que el doctor ha puesto en su libro, el número de estadounidenses muertos por familia a causa de enfermedades somatizadas por un trauma anterior infantil, es mayor al número de personas que el país perdió en ambas guerras. Pero esto no se detiene aquí…

Imagina las consecuencias que han tenido y tienen personas que han presenciado algún asesinato o escena de violencia en los años de su infancia, sobre todo las mujeres, tienen mucho más riesgo de padecer violencia doméstica, somatizándolo principalmente en el cáncer de mama.

 

Van der Kolk se basa en 30 años de experiencia para argumentar con fuerza que el trauma es una de los problemas occidentales es lo que la salud pública tiene que atacar de manera más urgente. La lista de sus efectos es larga: en la salud mental y física , el empleo, la educación, la delincuencia, las relaciones, la violencia doméstica o familiar, el alcoholismo, la adicción a las drogas.

“Todos queremos vivir en un mundo que sea seguro, manejable … predecible, y las víctimas nos recordamos que esto no es siempre el caso,” dice van der Kolk. Cuando nadie quiere oír hablar del trauma que vivió, éste encontrará manera de manifestarse a través de su cuerpo.

Se deja en claro por qué es tan importante: ayudar a los padres con sus problemas, privación o aislamiento social, y ayudar a sus hijos. . El descuido crea mapas mentales utilizados por los niños, y su yo adulto, para sobrevivir. Estos mapas tuercen la visión de sí mismos y del mundo.

El libro tiene desgarradoras historias: unos veteranos de Vietnam que cometieron atrocidades de guerra, sobrevivientes de incesto, adultos rotos que fueron aterrorizados cuando eran niños obligándolos a pelear por un puesto en los hogares de acogida. Van der Kolk se basa en cientos de estudios para respaldar su afirmación de que “el cuerpo mantiene la puntuación con la que vivió ese trauma”.

En cuanto a los tratamientos, van der Kolk sostiene que debemos integrar el trauma y no convertirlo en un mal recuerdo, volver a revivirlo en la terapia, puede ser clave para la recuperación de un trauma. Y tratar los síntomas y no las causas.

Lleno de la ciencia y de historias humanas, el libro es una lectura intensa donde puede obtener ayuda técnica.

Fuentes:

Bessel van der Kolk

Libros de viking