Psicología

Estímulos de más, concentración de menos – Estamos enloqueciendo a nuestros hijos

Vivimos tiempos frenéticos. Con cada década que pasa el modo de vida de hace diez años parece estar más lejos: diez años parecen treinta, y vamos a tener la sensación de haber pasado cincuenta años en tan sólo cinco. por desgracia, el mundo infantil fue alcanzado por estos cambios: ya no se educa (jugando, con la alimentación; al la hora de vestir, entretener, cuidar, con el confort, con la protección y satisfacción) a los hijos como antes:

estimulacion y estres

  • El iPad, la tablet y el teléfono móvil, por ejemplo, ya es compañero indispensable en las comidas de miles de niños.
  • En muchos hogares la TV está encendida todo el tiempo en la programación infantil – canales cuyo volumen aumenta considerablemente – incluso cuando están comiendo con el iPad en la mesa;
  • Muchos, muchos niños tienen actividades extraescolares por lo menos tres veces a la semana, algunos tienen más de 50 horas a la semana de actividades, como la escuela, cursos, deportes y  deberes o taréas escolares.
  • Existe en casi todas las casas una cantidad inmensa de juguetes, equipos, personal y recursos disponibles durante todo el día para que los niños “aprendan cosas” sin embargo “se mueren de aburrimiento”.

Todo se está haciendo para que, al final, podamos ocupar, tomar, potenciar, exprimir, mejorar, optimizar y en última instancia, aprovechar todo el tiempo disponible para imponer a nuestros hijos una formación casi militar, con el objetivo de que tengan “éxito”. Es desmesurada la cantidad de presión que se les impone a los niños para que lleguen a ser competitivos.

Sin embargo, el exceso de estímulos sonoros, visuales, físicos y de información impide que nuestros hijos organicen sus pensamientos y actitudes, de verdad: todo es muy confuso y nebuloso, las propias informaciones se mezclan haciendo que el niño apenas sepa describir lo que acaba de oír, ver o hacer.

Por otra parte, las habilidades que deben ser alentadas están siendo dejadas de lado:

  • Los niños no saben hablar
  • No miran a los ojos de sus interlocutores
  • No son capaces de centrarse en un juego o actividad (de hecho la mayoría
  • ni siquiera saben cómo jugar sin la orientación de un adulto!)
  • No pueden leer un libro, no importa cuán pequeño sea.
  • No aceptan reglas
  • No saben lo que es la autoridad.
  • Y principalmente: no saben esperar.

Todas estas cualidades son esenciales en la construcción de un ser humano sano, independiente y completo, y deben ser aprendidas en casa en sus rutinas.

Tenemos que hacer una pausa y mirar a nuestro alrededor. Ponte la mano en el corazón, estamos volviendo locos a nuestros hijos con tanta TV, teléfonos, videojuegos y tecología en general. Ya no se ven niños en las calles jugando, ahora se encierran para jugar por internet. Le estamos robando un tiempo precioso que nuestros niños necesitan tanto para procesar la enorme cantidad de información y estímulos que nosotros y el mundo le estamos dando.

No le pongas delante al niño un iPad en la mano cada vez que el/la se queje, o cada vez que pienses que está “aburrido/a”. No obliguemos a la niñera a tener un repertorio mágico que ni siquiera los payasos profesionales tienen para mantener al niño entretenido todo el tiempo. El “aburrimiento” no es más que la oportunidad de estar en contacto con nosotros, para estimular el pensamiento, la fantasía y la la concentración, e incluso para fomentar la creatividad del niño para hacer cosas por él mismo.

Rodea a tus hijos con los libros y leales con amor. Que se esparramen sobre la almohada y hagan volar su imaginación. El clima de la casa también es agradecido, por lo que se debería fomentar más la lectura que la TV, las charlas familiares antes que el whatsapp y el amor humano antes que el de una máquina

Amor y la gratitud.

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