La depresión infantil: existe y está aumentando en todo el mundo

depresión infantil

Cada vez son más los dentistas que atienden principalmente a niños y a jóvenes que dicen que la mayoría de sus pacientes infantiles tienen problemas dentales a causa de las depresiones infantiles, y que estos problemas están íntimamente relacionados.

La depresión siempre ha sido una enfermedad que ha sido aceptada dentro del círculo de los adultos, pero siempre ha existido también en los más pequeños, erradicando de las frustraciones y temores que parecen agarrarse a la inocencia de los más pequeños.

Los padres de esta generación a veces siguen obviandolas, cerrando los ojos ante esto y dándole como sedante el entretenimiento electrónico, con la presión de la sociedad, el materialismo y el consumismo, tenemos una bomba que está a punto de explotarnos en la cara.

La buena noticia es que la familia tiene un papel fundamental para prevenir el desarrollo de la enfermedad. Así que no vendrá mal aprender un poco más sobre este tema.

Un astronauta está en el espacio, y por alguna razón sus bonos de protección se rompen y no ve la alternativa de poder volver a la nave y mucho menos para volver a la Tierra. Ahora, con las protecciones rotas, está a la deriva en la inmensidad del espacio, la desesperación del astronauta lo invadirá y la impotencia también.

Esta metáfora es usada por el psicólogo estadounidense Douglas Riley para establecer la deprimente sensación que puede llegar a tener un niño en su libro “El niño deprimido”

Este libro es una guía de salvamiento para niños destinado a los padres, el experto aquí explica que los pensamientos negativos como “nadie me quiere”, “soy inferior” y “la muerte es la mejor manera de salir de aquí” no se limitan sólo a los adultos.

Por el contrario, la depresión en niños y adolescentes ha aumentado de manera considerable en todo el mundo, como muestran los datos médicos recientemente publicados. Un gúia del Instituto Nacional de la Salud y Cuidado de la Excelencia (NICE) del Reino Unido, advirtió que hay más de 80.000 niños en la región diagnosticados cada año, 8.000 de ellos menores de 10 años.

En mayo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) mostró que el trastorno depresivo es la causa principal de discapacidad que tienen día a día los jóvenes de entre 10 y 19 años. Lo que está detrás de esta epidemia de trastornos mentales puede no estar desencadenado por ningún tipo de desencadenante fijo.

Sino que depende de la situación frustrante o la experiencia que el niño haya enfrentado, como por ejemplo la separación de los padres, la muerte de un familiar, el acoso en la escuela, el abandono, el abuso físico o psicológico, cambios repentinos y los cambios a nivel de vida

Sin embargo, el estilo de vida que puede promover la aparición de la enfermedad, según explica el Dr. Marco Antonio Bessa:

“Muchos niños están con una apretada agenda de compromisos y tareas, lo que aumenta el grado de estrés, que se duerman más tarde, que estén más encerrados en ambientes tales como apartamentos y centros comerciales, el uso de electrónica… Todo esto aumenta el riesgo de padecer ansiedad, al restringir el contacto social y convivir menos con sus padres”

También influye el factor genético, la ciencia lo ha demostrado, y sobre todo cuando hay episodios de depresión en la familia, la probabilidad de que el niño desarrolle un desorden mental aumenta considerablemente. Si las víctimas son la madre o el padre, el factor este, puede hacer hasta 5 veces más probable que pueda padecer de estos trastornos.

Además, un trastorno psiquiátrico, son más comunes en los niños que tienen trastorno por déficit de atención con hiperactividad, además de afectarle en la conducta y producirle ansiedad.

Los estudios realizados en 2012 por el Hospital de Clínicas muestran que más del 50% de los niños ansiosos tendrán al menos un episodio de depresión a lo largo de su vida.

No sólo hay tristeza.

Los síntomas depresivos de un adulto difiere de los de un niño. Mientras que un adulto sufre cambios de humor, falta de placer en la vida, para llevar a cabo las tareas, la recolección, trastornos del sueño y del apetito, los niños no siempre tienen estos signos tan característicos.

Ivete Gattas, que es coordinador de la Unidad de Psiquiatría de Niños y Adolescentes Unifesp, explica que más común que estén presente la irritabilidad, la agitación, los ataques de ira y la agresividad, la tristeza, la culpa y la melancolía en los niños.

A menudo, la depresión se confunde con el TDAH, por lo que es esencial buscar un especialista, ya que los errores de tratamiento y el diagnostico malo, puede enmascarar los síntomas e incluso agravarlos

Lo importante aquí es que los padres comprendan que algo extraño está ocurriendo y observar si los síntomas duran más de un mes, y si es así intentar buscar ayuda.