Espiritualidad

Todos Los Niños Nacen En La Familia Adecuada Para Cumplir Su Misión De Vida. La Reencarnación Es Planeada

El momento en el que los padres de ese futuro hijo deciden tomar la decisión de traer un hijo al mundo, sucede justamente al mismo tiempo en que el alma ya ha decidido activar su reencarnación.

Esto quiere decir que la familia y los padres son elegidos por los hijos ya que las vivencias que vivirá serán las que necesita para cumplir lo que estaba previsto antes de su nacimiento.

bebe reencarnacion

Todos tenemos una misión de vida. El retorno del espíritu al cuerpo se planea desde mucho antes de nacer. La familia en la que se nace será aquella que sea capaz de darle todo lo positivo y negativo para que el alma del hijo/a evolucione en su camino.

La elección de la familia en la que un espíritu va a reencarnar está determinada por las cualidades y defectos que conforman el núcleo familiar.

Todas las familias poseen características que estimulan positivamente o negativamente a los niños, pero esto es el mismo proceso de formación.

Por ejemplo, una madre que quedó embarazada deseando mucho el embarazo, pero a la vez con miedo a que ocurriese algo, las vibraciones que va a emanar son ambiguas. Las vibraciones que emitió la madre fueron de un profundo amor, alegría y aceptación.

Pero junto a ellas vinieron las de inseguridad y cierto temor. Por eso el espíritu que nacerá será estimulado por todos los sentimientos, vibraciones, pensamientos y sensaciones de la madre. Tanto las vibraciones de amor como las vibraciones de inseguridad van a influir en la formación del feto.

La influencia funciona así: estas vibraciones llegan hasta el feto. Estimulándolo. En realidad, estimulan los contenidos espirituales (memorias) relacionados a los temas y que están presentes en el espíritu.

Supongamos que esta madre tenga miedo de perder el empleo. Este conjunto de pensamientos, sentimientos, vibraciones y sensaciones llegan hasta el feto. El feto no tiene condiciones de lidiar con estos estímulos.

Él utiliza la “base de datos” del espíritu. El espíritu es la referencia, la memoria y la percepción del feto. Es decir, es el espíritu quien da sentido a los estímulos que llegan de la madre.

Llamamos a estos estímulos de facilitadores, ya que energizan y estimulan la  memoria espiritual, haciendo que  parte de ella quede impregnada en la mente del bebé antes de nacer, durante el parto e incluso después del nacimiento.

Supongamos ahora que en una encarnación pasada este espíritu ha pasado hambre a causa de un desempleo. Las vibraciones de la madre agilizan este recuerdo del espíritu y el resultado  puede ser visto como ansiedad en el feto.

La ansiedad en el feto generará a un niño ansioso (que tendrá que enfrentar el desafío de la ansiedad en su vida).

De este modo, el bebé nacido es una  continuación del espírituÉl nace con informaciones de otras encarnaciones y del plano espiritual.  El bebé no es una página en blanco, posee una riqueza extraordinaria de información y recursos (así es como se forma la personalidad del bebé).

Somos una continuidad. Somos un cuerpo nuevo conducido por un espíritu antiguo, que ya ha tenido muchas encarnaciones, que posee muchos recursos, habilidades, conocimientos, condicionamientos, traumas, etc.

Todo niño es un espíritu repleto de vida y de historia.  Es muy importante saber trabajar con esta historia y aprovechar los recursos que han sido arduamente desarrollados en decenas (o centenares) de encarnaciones.

Recuerde: el feto está ligado a un espíritu que tiene capacidad de percepción y memoria. Los acontecimientos de esta fase de la vida se almacenan e influencian la formación de la mente del bebé.

De esta forma, las primeras memorias que el bebé tendrá serán una mezcla de memorias intrauterinas con memorias de encarnaciones pasadas.

La madre insegura (del ejemplo anterior) ¿debe sentirse culpable?  No, nunca. La elección de ella (y del padre) de recibir ese espíritu se debe al conjunto de sus cualidades y defectos.

El espíritu nace en un nuevo cuerpo para luchar, superar dificultades y evolucionar. Él está reencarnando porque tiene mucho que aprender y madurar. Las dificultades que se dinamizan en la formación del feto ya están presentes en el espíritu y deben ser resueltas por él. 

Los hijos son una bendición para la familia porque con su personalidad única contribuyen a que los padres también aprendan de ellos. Todos aprenden, porque todos tienen mucho que aprender y evolucionar.

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