Espiritualidad

Los Diez Reinos Espirituales: Según un Antiguo Sacerdote Budista Japonés del Periodo Kamakura

Los 10 Reinos Espirituales descritos por Nichiren Daishonin se enumeran a continuación. Partidos en dos partes, los primeros seis (el infierno, el hambre, la animalidad, la ira, la humanidad y el cielo) se derivan del concepto indio de los seis reinos del renacimiento. Por encima de estos se encuentran los cuatro estados sagrados (Aprendizaje, Realización, Bodhisattva y Buda).

10 reinos espirituales

Los Diez Reinos Espirituales

1. Hell or Jigokud, es un estado de sufrimiento y desesperación en el que percibimos que no tenemos libertad de acción. Se caracteriza por el impulso de destruirnos a nosotros mismos y a todo lo que nos rodea. También es comúnmente referido a estar en un estado mental completamente ausente de esperanza e incapaz de construir nuestro futuro en nuestras mentes.

2. Hambre: El estado de ser controlado por el deseo insaciable de dinero, poder, estatus, etc. Aunque los deseos son inherentes a cualquiera de los Diez Mundos, en este estado estamos a merced de nuestros antojos y no podemos controlarlos.

3. Animalidad: En este estado, nos rige el instinto sin razón ni sentido moral ni la capacidad de hacer juicios de largo alcance. Operamos por la ley de la selva y no dudamos en aprovecharnos de los más débiles que nosotros mismos.

4. Rabia: Aquí emerge la conciencia del ego, pero es un ego egoísta, codicioso, distorsionado, decidido a superar a los demás a toda costa y a ver todo como una amenaza potencial para sí mismo. En este estado sólo nos valoramos a nosotros mismos y tendemos a desacreditar a los demás.

5. Humanidad o Tranquilidad: Este es un estado de vida plano y pasivo, desde el cual podemos cambiarnos fácilmente a los cuatro mundos inferiores. Aunque generalmente podemos comportarnos de manera humana en este estado, somos altamente vulnerables a las fuertes influencias externas.

6. Cielo: Este es un estado de gozo intenso que surge, por ejemplo, del cumplimiento de algún deseo, de un sentido de bienestar físico o de satisfacción interior. Aunque intenso, el gozo experimentado en este estado es efímero y también vulnerable a las influencias externas.

7. Aprendizaje: En este estado, buscamos la verdad a través del estudio de las enseñanzas o experiencia de otros.

8. Realización: En este estado buscamos la verdad no a través de las enseñanzas de otros, sino a través de nuestra propia percepción directa del mundo.

9. Bodhisattva o Bosatsu: Los que aspiran a alcanzar la iluminación y al mismo tiempo están igualmente decididos a permitir que todos los demás seres hagan lo mismo. Conscientes de los lazos que nos unen a todos los demás, en este estado nos damos cuenta de que toda felicidad que sólo nosotros disfrutamos es incompleta, y nos dedicamos a aliviar el sufrimiento de los demás. Aquellos en este estado encuentran su mayor satisfacción en el comportamiento altruista.

10. Budeidad: Un estado dinámico que es difícil de describir. Podemos describirlo parcialmente como un estado de perfecta libertad, en el que somos iluminados a la verdad última de la vida. Se caracteriza por una compasión infinita y una sabiduría sin límites. En este estado, podemos resolver armoniosamente lo que aparece desde el punto de vista de los nueve mundos como contradicciones insolubles.

Un sutra budista describe los atributos de la vida del Buda como un verdadero ser, perfecta liberación de los lazos kármicos a través de la eternidad, una vida purificada de ilusión y felicidad absoluta.

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